Cuentos para trabajar las emociones con niños y niñas: 14 libros y cómo contarlos
Los cuentos para trabajar las emociones son la herramienta más sencilla que tienes a mano para hablar con un niño o una niña de lo que siente sin que parezca una charla. Un personaje se enfada, tiene miedo o se queda vacío por dentro, y el peque lo mira con la distancia justa para reconocerse sin sentirse señalado. En Tartaruga llevamos años contando cuentos en campamentos, en la ludoteca y en veladas con linternas, y hemos aprendido que el libro importa, pero cómo lo cuentas y qué haces después importa todavía más. Aquí tienes una selección agrupada por emoción, con edad orientativa y una propuesta para después de cada lectura.
Por qué los cuentos ayudan a trabajar las emociones
Para un niño de cuatro años, la frustración es un nudo en la tripa y ninguna palabra para explicarlo. Los cuentos sobre emociones ayudan justo ahí.
Ponen nombre a lo que no lo tiene. Cuando un personaje siente rabia y el cuento la llama rabia, el peque recibe una palabra y una imagen para colgarla.
Dan distancia. No es lo mismo preguntar "¿por qué te has enfadado con tu hermana?" que "¿por qué crees que Max se enfadó tanto?". Hablar del personaje permite hablar de uno mismo sin ponerse a la defensiva.
Permiten ensayar. En un cuento se puede pasar mucho miedo y salir bien parado, o perder algo querido y volver a estar bien. Se vive el recorrido completo de una emoción en un espacio seguro.
No hace falta que el cuento tenga moraleja: basta con que cuente bien una historia en la que algo se siente de verdad. Así lo trabajamos nosotros en nuestro cortometraje sobre emociones:
14 cuentos para trabajar las emociones, agrupados por emoción
Las edades son orientativas: cuando la editorial la indica, te la damos tal cual; en el resto, es la que nos funciona con grupos.
Para poner nombre a lo que sienten
El monstruo de colores
Autoría: Anna Llenas
Editorial: Flamboyant
Edad orientativa: a partir de 3 años
Qué emoción trabaja: identificar las emociones básicas
Un monstruo se ha hecho un lío con lo que siente y una niña le ayuda a ordenar cada emoción en su bote, cada una con su color. Convierte algo abstracto en algo que se ve.
Después de leerlo: prepara botes de colores y que cada peque meta un pompón en el color de cómo se siente hoy, sin pedir explicaciones.
Emocionario
Autoría: Cristina Núñez Pereira y Rafael R. Valcárcel, con ilustraciones de Adriana Keselman
Editorial: Palabras Aladas
Edad orientativa: a partir de 5 años
Qué emoción trabaja: un abanico amplio de emociones, más allá de las básicas
Un diccionario ilustrado de emociones en el que cada entrada remite a otras. Es el libro al que ir cuando "enfadado" se queda corto y hace falta distinguir frustración, celos o impotencia.
Después de leerlo: elige una emoción al día y pregunta cuándo la han sentido y en qué parte del cuerpo la notan.
Para la rabia y el enfado
Tengo un volcán
Autoría: Míriam Tirado, con ilustraciones de Joan Turu
Editorial: Carambuco Ediciones
Edad orientativa: de 1 a 8 años, según la ficha de Carambuco Ediciones
Qué emoción trabaja: la rabia y cómo acompañarla con la respiración
La protagonista siente un volcán dentro que a veces entra en erupción. El libro no le pide que deje de enfadarse, sino que aprenda a notarlo y a darle salida sin hacer daño.
Después de leerlo: practicad la "respiración del volcán", inflando la tripa despacio y soltando el aire muy lento.
Donde viven los monstruos
Autoría: Maurice Sendak
Editorial: Kalandraka
Edad orientativa: a partir de 4 años
Qué emoción trabaja: el enfado y las ganas de volver a casa
A Max lo mandan a su cuarto y la habitación se convierte en un bosque que le lleva al país de los monstruos. Un cuento sobre el enfado que no juzga: Max se desahoga, se cansa y vuelve.
Después de leerlo: pregunta "¿qué haces tú cuando estás tan enfadado como Max?" y, sobre todo, "¿qué te ayuda a volver?".

Para el miedo y las preocupaciones
Ramón preocupón
Autoría: Anthony Browne
Editorial: Fondo de Cultura Económica
Edad orientativa: a partir de 4 años
Qué emoción trabaja: la preocupación y los miedos a la hora de dormir
Ramón se preocupa tanto que no puede dormir, hasta que su abuela le da unos muñequitos a los que contarles sus preocupaciones.
Después de leerlo: fabricad muñecos quitapenas con pinzas de madera y lana. Con los más pequeños, evita piezas que puedan llevarse a la boca y supervisa las tijeras.
Para la tristeza y la pérdida
El punto
Autoría: Anna Llenas
Editorial: Barbara Fiore Editora
Edad orientativa: a partir de 6 años
Qué emoción trabaja: la tristeza, la pérdida y la resiliencia
Julia pierde algo importante y se queda con un agujero dentro. Prueba a llenarlo de mil maneras hasta descubrir que la respuesta no está fuera.
Después de leerlo: dibujad una silueta con un hueco y hablad de qué os ayuda cuando estáis tristes. No hace falta llenar el hueco.
Para la autoestima y la confianza
El punto
Autoría: Peter H. Reynolds
Editorial: Serres
Edad orientativa: a partir de 5 años
Qué emoción trabaja: la inseguridad y el miedo a no hacerlo bien
Vashti cree que no sabe dibujar. Su profesora le pide que firme lo que ha hecho, aunque sea un punto, y eso lo cambia todo.
Después de leerlo: cada participante hace un punto, lo firma y montáis una exposición. Al final: "¿a quién te gustaría animar tú?".
Orejas de mariposa
Autoría: Luisa Aguilar, con ilustraciones de André Neves
Editorial: Kalandraka
Edad orientativa: a partir de 5 años
Qué emoción trabaja: la vergüenza ante las burlas y la autoestima
De Mara se ríen en el colegio por sus orejas o su ropa, y ella encuentra otra manera de mirar cada cosa.
Después de leerlo: que quien quiera elija algo suyo que le haya dado vergüenza y lo "rebautice" con una frase bonita, como hace Mara.

Para la empatía, la diferencia y el sentirse parte
El cazo de Lorenzo
Autoría: Isabelle Carrier
Editorial: Juventud
Edad orientativa: a partir de 5 años, según la ficha de Editorial Juventud
Qué emoción trabaja: la frustración de sentirse diferente y la empatía
Lorenzo arrastra un cazo que le complica la vida y a veces le hace querer esconderse. Una metáfora de la diferencia y la discapacidad contada con mucha ternura.
Después de leerlo: pregunta "¿qué sería tu cazo?" y "¿quién te ayuda a llevarlo?".
Por cuatro esquinitas de nada
Autoría: Jérôme Ruillier
Editorial: Juventud
Edad orientativa: a partir de 3 años
Qué emoción trabaja: la tristeza de quedarse fuera y la amistad
Cuadradito quiere entrar en casa de sus amigos Redonditos, pero la puerta es redonda. Todos intentan que cambie él, hasta que alguien plantea la pregunta contraria.
Después de leerlo: recortad un cuadrado y varios círculos y que el grupo busque su solución.
Monstruo rosa
Autoría: Olga de Dios
Editorial: Apila Ediciones
Edad orientativa: a partir de 3 años
Qué emoción trabaja: sentirse distinto y la alegría de encontrar tu sitio
Un monstruo rosa no encaja en un mundo donde todo es igual y se va a buscar un lugar donde sí.
Después de leerlo: que cada peque dibuje su monstruo con algo que le haga único y montad juntos el lugar donde viven todos.
Choco encuentra una mamá
Autoría: Keiko Kasza
Editorial: Norma
Edad orientativa: a partir de 3 años
Qué emoción trabaja: la soledad, el cariño y los distintos modelos de familia
Choco busca una mamá que se parezca a él, hasta descubrir que lo que importa no es el parecido.
Después de leerlo: pregunta "¿cómo sabes tú que alguien te quiere?" y apunta las respuestas en un mural.
Para compartir y cooperar
¿A qué sabe la luna?
Autoría: Michael Grejniec
Editorial: Kalandraka
Edad orientativa: a partir de 3 años, según la ficha de Kalandraka
Qué emoción trabaja: la frustración ante lo imposible y la alegría de cooperar
Los animales quieren probar la luna, pero ninguno llega solo. Es un cuento que nos encanta contar, y aquí tienes nuestra versión narrada:
Después de leerlo: construid una torre de cojines en la que cada peque ponga uno, y pregunta: "¿qué cosas no podríamos hacer solos?".
El pez arcoíris
Autoría: Marcus Pfister
Editorial: Beascoa
Edad orientativa: a partir de 3 años
Qué emoción trabaja: el orgullo, la soledad y la alegría de compartir
El pez más bonito del mar no quiere dar ninguna de sus escamas brillantes y se va quedando solo, hasta que empieza a compartir.
Después de leerlo: repartid escamas de papel y que cada peque regale una a alguien del grupo diciéndole algo que le guste de él o de ella.
Cómo contar un cuento para que llegue
El mismo libro puede quedarse en nada o convertirse en el recuerdo del campamento. Estas son las técnicas que enseñamos en nuestro monográfico de cuentacuentos:

Juega con la voz, sin disfrazarla del todo. Cambia el tono de cada personaje, pero sin exagerar tanto que se rían de la voz y se olviden de la historia. Un susurro atrae más atención que un grito.
Usa las pausas. Antes de pasar la página, para y deja que miren la ilustración. En los silencios es cuando sienten lo que acaba de pasar.
Trae un objeto mágico. Una caja, un pañuelo o una llave de la que "sale" el cuento. Es el ritual que marca que empieza algo especial.
Haz preguntas abiertas, no de examen. "¿Cómo crees que se sentía?" abre conversación; "¿de qué color era el monstruo?" la cierra.
No moralices. Si al acabar dices "¿veis? Hay que compartir", el cuento se convierte en sermón. Confía en la historia.
Deja que lo pidan otra vez. Repetir no es perder el tiempo: cada vez se fijan en algo nuevo y disfrutan anticipando lo que viene.
Aquí tienes dos narraciones más de nuestro ciclo Vivir del Cuento, para ver cómo usamos la voz y las pausas:
Actividades para después del cuento
El cuento abre la puerta y la actividad ayuda a cruzarla. Con cinco o diez minutos basta.
Termómetro de emociones. Una cartulina con cinco niveles, de "muy tranquilo" a "a punto de explotar", y una pinza con el nombre de cada peque.
Dibujar la emoción. Qué forma tiene su miedo, de qué color es su alegría. Lo que no sale en palabras muchas veces sale en el papel.
Teatro del cuento. Representad la historia o cambiad el final. Ponerse en la piel de otro es la forma más directa de practicar la empatía.
Rincón de la calma. Cojines, un par de cuentos, los botes del monstruo de colores y una botella de la calma con agua y purpurina. No es un sitio de castigo, sino un sitio al que ir cuando uno lo necesita. Si usas botellas, que sean de plástico resistente y con el tapón bien sellado.
Si buscas más lecturas, en nuestro canal tenemos Miércoles de Libro, la sección donde recomendamos libros. Uno de los episodios está dedicado a Marta Prada, autora de cuentos sobre autoestima y educación emocional como Mariposas. Cuando las familias cambian (Carambuco Ediciones):
Preguntas frecuentes
¿Qué cuento es mejor para trabajar las emociones en infantil?
Para empezar, El monstruo de colores: es visual, sencillo y pone nombre a las emociones básicas. Después puedes pasar a cuentos centrados en una emoción concreta, como Tengo un volcán para la rabia o Ramón preocupón para los miedos.
¿Cómo trabajar las emociones con cuentos en clase?
Elige un cuento centrado en una emoción, cuéntalo con calma, haz dos o tres preguntas abiertas y cierra con una actividad breve.
¿A partir de qué edad se pueden leer cuentos sobre emociones?
Desde muy pequeños: hay cuentos para 1 a 3 años con pocas palabras e imágenes claras. A partir de los 5 o 6 años puedes ir a libros con más matices, como Emocionario o Vacío.
¿Qué cuento puedo leer a un niño que se enfada mucho?
Tengo un volcán propone la respiración como herramienta, y Donde viven los monstruos muestra un enfado enorme que se desahoga sin que nadie juzgue al protagonista. Léelos en un momento tranquilo, no en mitad de la rabieta.
¿Y si mi hijo o mi hija no quiere hablar después del cuento?
No pasa nada, no fuerces la conversación. Muchas veces lo que ha escuchado sale días después, en un juego, un dibujo o una pregunta a la hora de dormir.



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